miércoles, 10 de abril de 2019

Colegio como foco de ansiedad para el niño


Los niños, como los adultos, sienten una gran variedad de emociones fuertes sobre lo que les pasa. A veces, cuando el mundo que les rodea parece incierto o peligroso, sienten miedo o preocupación. De hecho, aprender a reconocer el peligro correctamente y manejarlo de forma segura es una parte importante del desarrollo. Esto puede ser a veces un gran reto, tanto para los padres como para los niños. La mayoría de los niños, sin embargo, crecen aprendiendo a manejar los problemas del día a día de forma adecuada y con seguridad. 

Entre 5 y 10 de cada 100 niños y adolescentes tienen un problema de ansiedad lo bastante severo como para afectar su vida normal.  Los niños muy pequeños con frecuencia desarrollan miedos y fobias. A menudo, esto ocurre en una situación determinada como puede ser ir a la guardería o pasar la noche fuera y tener que separarse de los padres. Otras veces la ansiedad es producida por cosas concretas como perros, serpientes o arañas. Los miedos como estos son muy comunes en los niños pequeños y normalmente no duran mucho. Con apoyo y motivando al niño la mayoría aprenden a sobreponerse a la ansiedad. 

Pero algunos niños y jóvenes se sienten ansiosos la mayoría del tiempo. Esto ocurre sin que identifiquen una causa concreta. Pueden ser niños con un temperamento autoexigente o inquieto. Algunas veces esta conducta es parecida a la de otro miembro de la familia. Si esta ansiedad se vuelve severa puede interferir en la capacidad del niño de ir al colegio, concentrarse, aprender o fiarse de los demás.

El rechazo a ir a la escuela puede estar causado por la ansiedad. Esto se suele llamar fobia escolar. A su vez, la preocupación con la escuela puede ser causa de otros problemas y es recomendable investigar qué puede estar causándolos. La ansiedad del niño al separarse de sus padres es común en niños pequeños aunque puede repetirse al pasar a la educación secundaria. El miedo a ser objeto de burlas o problemas con los compañeros es también muy frecuente. Los problemas con el trabajo en la escuela o problemas con los maestros pueden también jugar un papel importante.

Los padres y los maestros son de gran ayuda, recordando que los niños (como los adultos) se sienten ansiosos cuando ocurren cambios bruscos, por lo que hay que prepararlos con antelación explicándoles lo que va a pasar. Para ello, puede usarse libros o juegos que ayuden a los niños a entender cosas tristes como una enfermedad seria, la separación de los padres o sus preocupaciones.

Las rutinas de la vida diaria con horarios para ir a la cama y estar listo para el colegio también ayudan. Los niños mayores de cinco años pueden beneficiarse de hablar de sus preocupaciones con un adulto comprensivo, que les tranquilice, conforte y les dé ayuda práctica para manejar una situación.

Si tu hijo está mostrando signos de ansiedad, demuéstrale que lo tomas en serio y quieres entender la razón por la que se siente así, si hay algo en la familia que puede estar causando preocupaciones.

En mi opinión, los niños pasan mucho tiempo en la escuela y si además de ser un lugar con muchos estímulos de todo tipo por parte de diferentes fuentes como los compañeros, los docentes o personal no docente del centro; los niños perciben o abordan estas situaciones de manera poco asertiva cayendo en un problema serio de salud como es la ansiedad.


Carr, A. (ed.) (2000) What Works with Children and Adolescents? A  Critical Review of Psychological Interventions with Children, Adolescents and their Families. London: Brunner-Routledge.

Rutter, M. & Taylor (eds) (2002) Child and Adolescent Psychiatry (4th edn). London: Blackwell.

Scott, A., Shaw, M. & Joughin, C. (2001) Finding the Evidence: A Gateway to the Literature in Child and Adolescent Mental Health (2nd edn). London: Gaskell.

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